«En momentos de desesperación, llegamos a dudar de la presencia de Dios»
Publicado el 02 Jun 2025

Mientras corre por el bosque denso protegiendo a su hijo menor, las ramas desgarran la ropa y hieren los brazos del pastor Yang (pseudónimo), en Myanmar. Su esposa tropieza con raíces expuestas, pero no deja de correr porque escucha disparos cerca. “Corrimos y nos arrastramos bajo fuego cruzado. A veces pasamos toda la semana buscando un refugio seguro, luchando por sobrevivir. Las bombas siguen cayendo detrás de nosotros”, relata el pastor.
En la inmensidad del bosque, la familia busca cobijo bajo un refugio improvisado con una lona. “Si descubren nuestro escondite, los bombardeos volverán a comenzar. No hay agua, no hay comida, y el llanto de los niños es constante. No tenemos nada”, describe.
Conflicto y persecución
Esa ha sido la realidad de la familia desde 2021, cuando comenzó la guerra civil en Myanmar. Perdieron su dinero, sus pertenencias fueron saqueadas y sus iglesias se convirtieron en blanco de la violencia. “Me siento impotente por no poder proteger a mi familia. En momentos de desesperación, llegamos a dudar de la presencia de Dios”, confiesa el pastor.
Aunque los cristianos ya enfrentaban persecución en Myanmar, el golpe militar de 2021 intensificó el sufrimiento. Ataques aéreos devastaron iglesias y comunidades cristianas, y muchas personas fueron asesinadas. Se estima que cerca de 40 mil cristianos fueron desplazados o forzados a esconderse, solo en un año.

El pastor Yang y su familia están expuestos al hambre, los bombardeos, enfermedades físicas y emocionales
Mientras huyen, los cristianos se sienten desamparados, sin agua, refugio ni seguridad, y su fe es puesta a prueba de forma severa. “Nos sentimos profundamente solos, aislados. Los miembros de mi iglesia están dispersos por todas partes. Es extremadamente peligroso intentar visitarlos, ya que en cualquier momento y lugar, podemos ser víctimas de bombardeos o tiroteos”, lamenta el pastor.
Huyendo constantemente
Yang recuerda la primera vez que se vio obligado a abandonar su hogar. En ese entonces, el joven pastor, recién casado, fue abordado por policías en el mercado, quienes lo interrogaron sobre una protesta. Para él y su esposa, ese encuentro implicaba una amenaza. “Nos sentimos inseguros y decidimos huir”, recuerda.
Desde entonces, huir se convirtió en una constante en sus vidas. El cristiano llegó a ser pastor de una pequeña iglesia, pero un día, los miembros de la congregación fueron vendados y amenazados con armas, lo que provocó la dispersión de la comunidad. En otra ocasión, le robaron su motocicleta y su fondo de emergencia, equivalente a dos meses de salario, lo que hizo imposible seguir en el lugar.
Hoy, el pastor Yang está física y emocionalmente agotado, exhausto por años de inestabilidad, pobreza y estrés. “La carga de huir con niños pequeños es insoportable para mi esposa y para mí. Vivimos rodeados del sonido de disparos y explosiones. La muerte nos acecha a cada instante. Cuando salgo a comprar comida, mi oración es: ‘Dios, ayúdame a volver con vida’”, comparte.
Sin embargo, el apoyo de otros cristianos es como un faro de esperanza en medio de la oscuridad. “Sabemos que las oraciones de los cristianos alrededor del mundo nos protegen. Cada noche, nuestra familia se une en oración, pidiéndole a Dios que nos fortalezca. Hay un Dios que todo lo puede. Él nos sostiene. A veces, las ganas de rendirse son grandes, pero recibimos ánimo para seguir adelante y servir al Señor”, concluye el líder cristiano desplazado.
Ayuda a cristianos desplazados en Myanmar
Hay cientos de cristianos como el pastor Yang que necesitan apoyo para sobrevivir y mantenerse firmes en Jesús. Haz una donación y garantiza que los cristianos desplazados reciban ayuda de emergencia, atención postraumática y apoyo espiritual.
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