“Estábamos encadenados como esclavos”
Publicado el 26 Jul 2026 • Actualizado el 23 Jul 2026

*Contenido sensible: violencia extrema
El año 2026 comenzó con el secuestro de 177 cristianos en el estado de Kaduna. Durante todos los meses del primer semestre de este año, cristianos enfrentaron ataques y asesinatos en el noroeste de Nigeria.
Socios locales de Puertas Abiertas identificaron a 5.400 familias cristianas desplazadas que enfrentan necesidades urgentes de suministros básicos y atención postraumática en diversas comunidades de la región.
Sabina David es una madre que enfrentó esta violencia extrema. Su historia revela no solo el sufrimiento vivido por miles de creyentes, sino también la urgencia de brindar apoyo espiritual y práctico a la Iglesia Perseguida.
La noche que cambió la vida de Sabina
Sabina es una cristiana del noroeste de Nigeria cuya vida cambió de manera abrupta durante un ataque violento contra su hogar. El 10 de abril de 2026, en horas de la noche, hombres armados irrumpieron en su vivienda mientras todos dormían y secuestraron a toda la familia.
En total, 12 personas fueron secuestradas. A partir de ese momento, Sabina comenzó a vivir una de las experiencias más traumáticas que alguien puede enfrentar.

Ella y sus familiares fueron sometidos a agresiones constantes, hambre, humillación y violencia extrema mientras estaban en cautiverio.
Presos como esclavos por causa de la fe en Jesús
Al día siguiente del ataque, Sabina fue agredida repetidamente, con tanta fuerza que se desmayó. Cuando despertó, vio que estaba presa.
“Me desperté y vi a mi esposo encadenado en el suelo. Estábamos presos como esclavos.” — Sabina
Su esposo estaba profundamente herido y murió ante sus ojos pocas horas después de la agresión. La cristiana relata que el cuerpo fue arrojado a un río “como si fuera un perro”.
Tras las agresiones y la muerte de su esposo, vino la humillación. Los responsables del ataque la obligaron a bailar para ellos mientras golpeaban a la cristiana que aún estaba lamentando la pérdida de su esposo.
Por último, la violencia extrema se llevó a dos de sus seis hijos. Ella presenció el asesinato de ambos:
“Mataron a mis hijos en el mismo lugar donde enterraron a mi esposo.Enfrenté muchas situaciones terribles mientras estuve bajo el dominio de los secuestradores. Me quedaba presa con cadenas como una esclava, sin comida ni agua.”
Un himno de fe en el cautiverio
“Oh Cristo, aquí estoy, vengo al Señor perdida. No hay nadie para salvarme. No hay otro auxiliador, sino el Señor.
Aquí estoy, Señor, aquí estoy. Oh Cristo, aquí estoy. Vengo cargando el peso del pecado, quítamelo, purifícame. No traje rescate alguno; vi su sangre. Ten misericordia de mí y recíbeme. Aquí estoy, Señor, aquí estoy.
Oh Cristo, aquí estoy. Vengo con el peso del pecado. Quítamelo, purifícame. Mi salvación está consumada; Tu sangre me redimió.
Ahora soy Tu sierva; para siempre te pertenezco. Aquí estoy, Señor, aquí estoy. Oh Cristo, aquí estoy. Vengo con el peso del pecado, quítamelo, purifícame.”
Mientras estuvo secuestrada, este fue el himno que sustentó a Sabina en el cautiverio.Al igual que el salmista en el salmo 130 que clama por misericordia, fuerzas y gracia, el himno que Sabina entonó tantas veces y aún hoy continúa declarando que la sustentó mientras estaba bajo el poder de los secuestradores.
“Estas palabras fortalecen mi fe y calman mi mente. Y le devuelvo toda la gloria a Dios Todopoderoso.” — Sabina
¿Por qué historias como la de Sabina aún son comunes en Nigeria?
Sabina cree que uno de los motivos por los que fue atacada con tanta violencia era su identidad como cristiana. Su esposo era pastor y la pareja era muy activa en la iglesia local.
“Porque profesamos la fe en Jesús. Esa es la razón por la que enfrentamos tantos desafíos.” — Sabina
Historias como la de Sabina no son casos aislados. Su realidad es la misma de miles de cristianos en Nigeria que enfrentan hambre, pobreza extrema y traumas profundos por seguir a Jesús en comunidades que no toleran su fe.
La persecución religiosa en Nigeria ha forzado a miles de creyentes a huir de sus casas, vivir en inseguridad constante y depender de ayuda externa para sobrevivir.
El clamor de una viuda y madre soltera a la iglesia alrededor del mundo
Incluso herida emocionalmente y enfrentando pérdidas irreparables, Sabina continúa confiando en que Dios no la ha abandonado.

Ella y otra mujer lograron escapar del cautiverio. Sabina regresó con sus cuatro hijos que sobrevivieron. Hoy, vive como viuda y madre soltera en un contexto de inseguridad constante. Aun así, su petición a la iglesia global no está marcada por la desesperación, sino por la fe:
“Pensaba que la muerte era mi destino, por causa de todo lo que sucedió. Pero Dios entró en mi corazón. Él me consoló y me fortaleció. Él me dio fuerzas para contarles mi historia a ustedes. Quiero que mis hermanos en Cristo sepan que no tenemos paz y necesitamos sus oraciones.” — Sabina
¿Cómo puede tu ayuda alcanzar a familias como la de Sabina?
Socios locales de Puertas Abiertas identificaron a 5.400 familias cristianas desplazadas en la región que necesitan apoyo con urgencia.
Estas familias necesitan:
- alimentos de primera necesidad;
- artículos básicos de supervivencia;
- apoyo psicológico para traumas;
- asistencia para reconstruir sus vidas.

Como iglesia global, somos llamados a caminar al lado de aquellos que sufren, haciendo eco de la unidad cristiana descrita en Efesios 4:1-6. Tu contribución puede llevar esperanza a cristianos que lo perdieron todo, pero que han mantenido la fe.
La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.
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