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Pastores evangélicos son nuevos objetivos de los carteles mexicanos

Líderes religiosos de iglesias cristianas son objetivos de secuestros para fin de extorsión por los carteles de tráfico mexicano. El precio del rescate es exigido a los líderes de las iglesias que se sienten a la merced del crimen organizado


Un comunicado conjunto fue divulgado por la Conferencia Episcopal de México y de la Fraternidad de las Iglesias Evangélicas mexicanas. Padres y pastores se convirtieron en objetivos de secuestros con fines de extorsión. El precio del rescate es exigido a los dirigentes de las iglesias evangélicas y miembros del alto clero.


Además de eso, los carteles exigen una “impuesto de permiso” (igual al ‘pizzo’que a ‘Cosa Nostra’ cobra de los empresarios italianos en Sicilia) para realizar los cultos y misas. Sin el pago (precio de extorsión), no hay celebraciones. Y los fieles que enfrentan la prohibición acaban por dejar las iglesias debajo del intenso tiroteo.


El comunicado conjunto citas casos concretos. En la provincia de Michoacan, por ejemplo, los carteles exigen dinero para permitir a realización de una tradicional fiesta religiosa. En Tamaulipas, las misas fueron suspendidas para evitar promesas de ataques contra los sacerdotes y fieles.


La persecución a los cristianos en México ha aumentado mucho, debido a la guerra contra el tráfico de drogas. Solo en este año, un plan de combate a las drogas del gobierno mexicano dejó más de 28 mil muertos. Más de 70% de las víctimas no tenían ninguna conexión con el tráfico de las drogas u otra actividad criminosa y, de estos, gran parte era cristiana.


Ore por la iglesia perseguida en México.

La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.