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“No había más escapatoria, los extremistas ya estaban en la aldea”

En abril, el esposo de Abigail, Geoffrey, murió en un ataque de militantes Fulani contra aldeanos cristianos en el estado de Kaduna, Nigeria
Abigail perdió a su esposo en un ataque de extremistas Fulani en Nigeria.

“De repente, escuchamos un disparo. Estamos acostumbrados a escuchar los disparos de los Fulani, pero ese día eran muchos y se escuchaban cada vez más cerca. Geoffrey, mi esposo, me dijo que fuera a buscar a nuestra hija que estaba durmiendo. ¡Ya no había tiempo! Tuvimos que salir corriendo. ¡No había más escapatoria, los extremistas ya estaban en la aldea!

En ese momento, mi esposo y yo corrimos en direcciones contrarias para poder escapar. Me escondí en un pueblo vecino con mi pequeña en los brazos hasta el día siguiente. Por la mañana, descubrí que mi esposo estaba muerto. Le había pedido a unas personas que me ayudaran a buscarlo, que revisaran la ruta de regreso a nuestra granja. Ahí encontraron su cuerpo. Lo enterraron y me dijeron que él había sido asesinado.”

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Los atacantes quemaron la mayoría de las casas del pueblo y robaron los alimentos. Todas las pertenencias de Abigail también fueron quemadas.

Abigail y su hija se alojan en una escuela primaria local en la región cristiana del sur del estado de Kaduna, que actúa como un campamento improvisado para los desplazados por los recientes ataques. Cientos de personas, en su mayoría cristianos, se encuentran actualmente alojados allí, esperando que pase la «tormenta» en circunstancias muy díficiles e incómodas.

“Las casas de estas personas fueron quemadas, su comida fue robada, la poca riqueza que tenían les fue quitada”, explica la coordinadora del campamento, Samaila*. El campamento solo tiene suficiente comida para proporcionar a las personas una comida al día. La pandemia ha creado escasez en todo el país. Samaila continúa: «Las personas y las ONG son las que nos ayudan, porque se enteraron de lo que le sucedió con nuestra comunidad».

Geoffrey era el fiel sostén de la familia, siempre trabajando para mantener a su esposa e hija. “Era un hombre cariñoso”, reflexiona Abigail. “Solía proporcionar comida y todo lo demás que necesitábamos. Pero ahora ya no existe. Tengo que aprender a enfrentar esos desafíos sola”.

La ayuda oficial fue distribuida durante el Covid-19, pero los cristianos del centro y norte de Nigeria suelen ser los últimos en la fila para beneficiarse de los alimentos y la ayuda del gobierno. A menudo, no reciben nada de las autoridades locales, simplemente por su fe. Y hay pocas esperanzas de conseguir un trabajo a raíz del COVID-19.

Tú puedes fortalecer a Abigail

Abigail y su pequeña hija necesitan desesperadamente nuestras oraciones, al igual que todos nuestros hermanos y hermanas en el norte de Nigeria que han sido brutalmente afectados por los continuos ataques sin sentido de los grupos extremistas militantes, y también por aquellos que están siendo afectados por causa del COVID-19.

Abigail suplica: “Quiero que ores conmigo. Ora por la situación en la que estamos viviendo. Ora para que Dios nos envíe ayuda y proteja a mi pequeña. Ora también para que Dios nos ayude a todos en este momento difícil. ¡Que Dios nos ayude!”

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La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.