#MujeresdeValor 1: Colombia
Publicado el 23 Mar 2015
En las montañas y selvas más peligrosas de América Latina, Dios ha usado mujeres de valor para realizar una obra que muchos hombres no tienen coraje de hacer. Ellas han predicado el evangelio a los ancianos de la sociedad y erguido su voz en busca de justicia y transformación en lugares donde vivir en Cristo Jesús piadosamente resulta en persecución y sufrimiento (2 Timoteo 3.12). En el norte de Colombia, en un municipio conocido como Tierra Alta, una de estas mujeres se ha destacado. Luz Marino, madre de dos hijos biológicos y un adoptivo, tiene aproximadamente 30 años. Ella ha dedicado su vida, juntamente con su marido, a plantar iglesias en las montañas más peligrosas de Córdoba, un estado muy conocido por sus lindas playas. La verdad es que la mayoría de los turistas ni imagina que, a pocos kilómetros de donde están, centenas de cristianos sufren persecución por causa de su fe. Desde pequeña, esta hermana vio cristianos siendo amenazados y asesinados por guerrilleros y, posteriormente, por paramilitares. Luz siempre convivió con el conflicto armado, pero por haber nacido y sido criada en la zona urbanizada de Tierra Alta, tenía mucho más libertad que los cristianos del campo. Lo que ella no imaginaba es que iría a enamorarse y casarse con un joven pastor, llamado Medardo, que tenía un llamado muy específico para plantar iglesias en el campo. «»Yo recuerdo que, antes de casarnos, cuando mi marido me pidió matrimonio, él me dijo: ‘Yo no podré darte una vida confortable, no podré suplir muchas de tus necesidades y deseos de esposa y no podré garantizar nuestra seguridad. Aun así, ¿quieres casarte conmigo?’ Mi respuesta fue si»». Contó Luz a un hermano brasilero que visito a la familia. Después del matrimonio, los dos se mudaron para la zona rural de Córdoba y fue allí que las luchas comenzaron. Es así que plantaron la primera iglesia y los convertidos comenzaron a multiplicarse, Luz y su esposo recibieron las primeras amenazas de muerte. Los paramilitares quedaron descontentos con las conversaciones, pues los nuevos cristianos dejaron de ayudar las tropas entregando comida, transporte e informaciones. Esto sin decir que cuando un campesino colombiano se convierte, él para de plantar coca y eso trae prejuicio para los grupos armados, que en su mayoría se sustentan a través del tráfico de la planta. Cuando Open Doors supo del caso de esta pareja e identificó el potencial de estos jóvenes, ellos pasaron a ser beneficiados por la organización y fueron enviados a un seminario en otra ciudad, donde pasaron cinco años estudiando teología para prepararse y retomar su trabajo en el campo. En cuanto acabaron los estudios, los dos fueron enviados para su iglesia otra vez en el municipio de Tierra Alta y, con los frutos que una vez más comenzaron a llegar, la persecución y el sufrimiento tocaron nuevamente la puerta. Hoy, la pareja creó el Instituto Bíblico Peniel, un seminario para formar nuevos líderes para la iglesia rural de Colombia. El curso es basado en un modelo de internado. Luz da clases y trabaja como pastora y consejera de muchas familias de la región. El pastor Medardo dijo abiertamente que nunca habría ido tan lejos, si no fuese por su valiosa esposa.
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