Mi paso por el Boko Haram me acercó más a Dios, dice rehén cristiana
Publicado el 20 Mar 2021

Puertas Abiertas contó la historia de cómo Hannatu Ezra, su marido y sus siete hijos fueron secuestrados por Boko Haram en Nigeria. Todos fueron llevados al bosque de Sambisa, donde los yihadistas tienen una base militar. Cuando cumplieron seis meses allí, el marido de la cristiana consiguió escapar, pero ella fue prisionera durante otros dos años, junto a sus hijos.
El resultado de la mala alimentación que recibió hizo que Hannatu enfermara y se mantuviera en cama. Pero cuando ya no tenía fuerzas para luchar por su vida, el ejército nigeriano irrumpió en el campamento para detener a los militantes. Muchos huyeron, pero la cristiana enferma no consiguió escapar.
«Tras la huida de Boko Haram, los disparos cesaron. Mi hija salió a informar a los soldados de que me estaba muriendo. Entraron en el lugar donde me alojaba y me dijeron que me levantara. Pero no podía caminar. Luego me ayudaron a subir a un carro y me llevaron al hospital», recuerda la cristiana.
Después, la cristiana y sus hijos fueron llevados a Pulka, una ciudad situada entre el bosque de Sambisa y la frontera con Camerún, que alberga seis campamentos para desplazados. Al ser una región remota, el lugar es de difícil acceso para las agencias humanitarias. Muchos desplazados viven sin alimentos y en desnutrición.
Los retos de los cristianos desplazados en Nigeria
«Me dieron comida y ropa para vestir, también alimentaron a mis hijos. Pero la vida en el campo de desplazados internos era terrible. No es un lugar en el que un cristiano querría quedarse. Así que nos fuimos. Dije que prefería quedarme con mi madre. Me llevaron a donde están mis padres. Y hasta hoy vivo con ellos«, explica Hannatu.
La vida no ha sido fácil, ya que los ingresos familiares procedentes de la agricultura no son suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de todos. Algunos vecinos han acogido muy bien a Hannatu y sus hijos, pero otros se han burlado de la situación de la cristiana. «Puedo decir que mi paso por Boko Haram ha reforzado mi amor por Dios y me ha hecho estar muy cerca de él«, concluye.
Hannatu y sus hijos necesitan curarse del trauma, así como ayuda para la alimentación, vivienda y gastos escolares. Su marido se unió a la familia durante un tiempo, pero se trasladó a otro estado con la esperanza de encontrar un trabajo mejor.
«Suelo ir a trabajar para otras personas y conseguir un poco dinero, que utilizo para alimentar a mis hijos. Están en casa porque no tengo condiciones para enviarlos a la escuela«. A pesar de las dificultades actuales, la cristiana no pierde la esperanza de un futuro mejor: «Espero que Dios cuide de mis hijos y los eduque en sus caminos. Quiero que vuelvan a la escuela. Deben estudiar, comer y llevar una vida sana como los demás niños.» Concluye la cristiana.
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Ayuda a los huérfanos y viudas de Nigeria
La historia de Hannatu es muy común entre los cristianos de Nigeria. Para que puedan resistir la presión y la violencia, necesitan la oración y el apoyo de los hermanos y hermanas de todo el mundo. Ayuda a los huérfanos y viudas de Nigeria para que tengan comida, vivienda y los niños tengan la oportunidad de estudiar. Sé un canal de la providencia de Dios.
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