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Familias cristianas mexicanas enfrentan grande presión

Los residentes de Mariano Matamoros deben renunciar a su fe, según los líderes del gobierno o tendrán que marcharse


El informe de Open Doors indica que las autoridades de Chiapas, uno de los Estados de México, continúan presionando a las familias cristianas a dejar sus casas simplemente por no concordar con las creencias religiosas de la comunidad local y también por no efectuar el pago de las festividades realizadas por ellos. Los residentes de Mariano Matamoros deben renunciar a su fe, según los líderes del gobierno, o tendrán que marcharse. La solicitación está en desacuerdo con el artículo 24 de la Constitución Mexicana que defiende la libertad de consciencia y religión.


En 2009, esta situación se repitió sistemáticamente, afectando más de cien personas, siendo que un tercio eran niños. Las autoridades amenazaron en cortar los servicios de agua, desagüe, confiscar ilegalmente propiedades, negar los servicios de salud y hasta actuar con violencia física. Estas medidas vienen siendo tomadas frecuentemente contra las familias cristianas, hasta que ellas no soportan más la situación y se ven obligadas a partir.


Hace tres años, los lotes de tierra donde estas familias cultivaban maíz, café y frutas, durante muchos años, fueron confiscados. Las autoridades llegaron al punto de emitir un decreto prohibiendo transacciones económicas con ellos, quien desobedeciese tendría que pagar una multa de 5 mil pesos (cerca de 280 dólares). México ocupa el 40 lugar en la actual Clasificación de la Persecución Religiosa y el número de registros de incidentes violentos contra los cristianos es cada día mayor. En sus oraciones, interceda por la iglesia en este país.

La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.