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Extremistas islámicos están en todos los rincones del país

La situación es aún más complicada en las provincias, que están desprotegidas


En el año 2012, los rebeldes del grupo extremista Seleka, que es una de las facciones políticas hostiles del gobierno del presidente François Bozizé, apoyados por la población musulmana local, tomaron el poder a través de una campaña caracterizada por la violencia generalizada en la que los cristianos eran blancos específicos.


A mediados de 2013, el anti-Balaka, que es el término utilizado para identificar las milicias defensoras de cristianos, formadas en la República Centroafricana, surgió como un medio de autoprotección, pero sus miembros luego comenzaron a cometer ataques de represalia a gran escala contra civiles musulmanes.


Aunque el anti-Balaka tenga el objetivo de ayudar a cristianos, no se puede decir que ellos luchan religiosamente, pero sí políticamente. Hay relatos de que ellos entraron en conflicto con los propios cristianos, amenazando inclusive a los líderes de las iglesias del país.


La Intervención Internacional solo vino en enero de 2014, lo que llevó a la ONU a reestablecer la seguridad en las ciudades, sin embargo las provincias quedaron completamente desprotegidas. Mientras tanto, el anti-Balaka continúa dominando el sur y el oeste, siendo que el norte y el noreste también fueron dominados por grupos extremistas. Recientemente, el equipo de Open Doors tuvo acceso a las áreas en que los cristianos viven como rehenes. Los analistas de persecución pidieron que todos entren en oración por ellos, pues la situación no ha sido fácil.

La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.