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Elecciones en Myanmar levantan sospechas

Los ciudadanos que no poseen una ciudadanía no podrán votar, como sucedió en 2010. Una gran parte de cristianos permancerá fuera


Mientras la lucha con las minorías étnicas continúa y el territorio de China es afectado por segunda vez en un corto periodo, Myanmar se prepara para las elecciones parlamentarias que se realizarán a finales de noviembre. Extranjeros que viven en el país hace décadas y que mantienen las llamadas «»tarjetas blancas»», más bien como una solución provisoria, ahora no serán más un derecho para votar, de acuerdo con las leyes electorales divulgadas por la Cámara esta semana.



Daniel, analista de persecución de Open Doors, explica que debido al registro de una guerra civil de décadas en el país, existen centenas de millares, posiblemente hasta 1,5 millones de personas, que viven en Myanmar que son privadas de ciudadanía. En la mayoría de los casos, ellos están viviendo en el país hace muchos años y no poseen la documentación necesaria para comprobar el derecho de tornarse ciudadanos.



«»En las primeras elecciones en 2010, ellos encontraron una solución temporal, fue concedida una carta blanca’ que permitió la votación. Sin embargo, ahora este no será el caso. La decisión afecta una minoría musulmana de Rohingya – uno de los grupos que enfrentan persecución en el país. Pero otras minorías étnicas también sufren con eso, incluyendo a los cristianos. Aunque sea alentador lo que el gobierno anunció para facilitar el camino para la aplicación de la ciudadanía, eso no ayuda para las próximas elecciones, lanzando dudas sobre su credibilidad.»»

La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.