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El hombre que perdió su brazo por Jesús

Conoce la historia ilustrada de Abda, un somalí que encontró a Jesús
Dejar el Islam para seguir a Jesús es perder el apoyo de la familia, la comunidad y las autoridades (foto representativa)

En los países del Cuerno de África, la persecución de los cristianos es un hecho. Muchos de los que abandonan el Islam para seguir a Jesús deben mantener su fe en secreto para permanecer en el territorio. Abda es un cristiano somalí que sufrió presiones y violencia por el amor a Cristo. Conoce a continuación su historia, con dibujos realizados por un hermano de Somalia.

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Abda nació en un hogar musulmán en un país del Cuerno de África. El agricultor tuvo su primer contacto con el evangelio cuando conoció a algunos cristianos. Le entró la curiosidad y quiso saber más sobre Jesús. «Me atrajo su amor por Dios y por los demás. Decidí que su fe era la verdadera. Me bauticé y cuando me casé, mi mujer me siguió», explica Abda.

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Una vez que se hizo cristiano, Abda se dio cuenta de que su vida se complicaba, ya que los seguidores de Jesús son vistos con recelo y no son bienvenidos en la comunidad. A los miembros de su familia no les gustó la decisión de Abda, pero le permitieron a él y a su mujer seguir viviendo en la misma zona. «Los cristianos no pueden reunirse abiertamente. Como no hay iglesias, tuvimos que organizar nuestras reuniones en secreto. Como cristianos, solíamos reunirnos en las casas de los demás para escuchar juntos los programas de radio o hacer estudios bíblicos. Para mantener el secreto, a menudo cambiábamos los lugares y las horas de nuestras reuniones», revela.

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Los musulmanes radicales se enteraron de la conversión de Abda, por lo que le pusieron bajo vigilancia, le filmaron y descubrieron que se reunía con sus hermanos en la fe. Cuando se reunía con otros cristianos en su casa, los radicales invadieron el lugar, echaron a los visitantes y golpearon al ex musulmán. «Pensaron que yo era el líder de ese grupo porque la reunión era en mi casa. Dijeron que no querían esta religión extranjera en el pueblo. Me dejaron como muerto», declara.

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Sólo dos días después de la agresión, Abda recuperó la conciencia y vio que estaba en una clínica local. Sus familiares lo rescataron y lo llevaron allí; no estaban de acuerdo con la actitud de los extremistas. «Pero mi brazo izquierdo estaba tan maltratado que fue necesario amputarlo. Tenía miedo de que mi vida fuese más difícil porque con un solo brazo no podría cultivar ni proporcionar suficiente comida a mi familia», dice.

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Abda volvió a casa y se esforzó por hacer lo mejor. Sin embargo, por ser cristiano, no pudo contar con la ayuda de su familia y vecinos. Puertas Abiertas se enteró de la historia del seguidor de Jesús y acudió en ayuda de la familia. «Mi esposa y yo nos alegramos mucho cuando nos contactaron y nos dieron una vaca lechera y dos bueyes para mantener nuestra explotación. Gracias a su ayuda, podemos cuidar de nosotros mismos», dice.

Ahora Abda tiene ingresos para cuidar de su familia y mantenerse en el pueblo. Aprovecha la ocasión para hablar a todos del amor de Dios. «Camino abiertamente por los lugares donde los ociosos se sientan a hablar. Les hablo de la felicidad que he encontrado en Cristo. Gracias por hacer posible que nos quedemos aquí y nos ganemos la vida, para poder seguir hablando a más gente de Cristo», concluye.

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La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.