Compartiendo sobre el amor de Cristo hasta el final
Publicado el 10 Nov 2017
Sube * es una cristiana de 39 años que vive en Etiopía, país que está en la 22ª colocación en la actual Lista Mundial de la Persecución. Ella vive en un área remota de Etiopía, donde profesar la fe en Jesús puede ser muy peligroso. Allí, los cristianos enfrentan ataques físicos, aislamiento de la comunidad y negación de derechos básicos para sobrevivir.
A los 15 años, cuando se convirtió en cristiano, Sube chocó a la familia. El padre se enfureció y la persiguió hasta el día que falleció, años más tarde. Pero esa presión no fue suficiente para impedir que ella continuase compartiendo sobre Cristo. Algunos familiares aceptaron a Cristo por medio de su testimonio. En poco tiempo, ella llegó a plantar una iglesia.
A pesar de tener algún conocimiento, Sube ansiaba por más. Por eso, participó de un entrenamiento teológico de Puertas Abiertas dado a los cristianos de la región. El estudio la preparó para enfrentar varios desafíos y a perseverar en la fe. Desde entonces, ella ayuda a entrenar a más de cien líderes de otras iglesias. «»Me gustaría dar las gracias a las Puertas Abiertas y sus socios. Este taller tuvo un gran impacto en mi vida»», comparte la cristiana.
Pedidos de Oración:
- Ora por osadía y coraje a los cristianos etíopes para compartir la palabra de Dios.
- Intercede por el país, para que haya paz y justicia venida del Señor.
- Pide por la vida de Sube, que el deseo de servir a Dios nunca desaparezca.
La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.
Noticias relacionadas

400 cristianos son obligados a huir de la violencia de cárteles en México

“Un día la policía puede llevarme, pero Dios estará conmigo”


