Mujeres secuestradas relatan experiencia
Publicado el 13 Dic 2017
El 15 de agosto de ese año dos hombres (padre e hijo) fueron muertos en la pequeña y aislada aldea de Tuku, en Tudun Wada, en el estado de Kano. El mismo día, tres mujeres y un bebé fueron secuestrados. Alrededor de 40 días después, fueron liberados mediante el pago de rescate. Recientemente, Puertas Abiertas visitó el remoto pueblo, que consiste sólo de pocas casas y dos iglesias. La mayoría de los residentes son agricultores cristianos que cultivan granos.
Hablamos con Sofía * (54), una de las mujeres secuestradas, y ella relató cómo sucedió todo. «»Mi marido había ido a una reunión en la casa del pastor. Alrededor de las 8:00 de la noche, oí un ruido proveniente del exterior de casa, y cuando salí a ver lo que estaba pasando, vi un grupo de fulanis en mi terreno. Yo cerré la puerta rápidamente y pensé: estamos acabados «». Ella dice que los hombres, entonces, golpearon la puerta y la mandaron a buscar una manta y seguirlos. Ellos dejaron con los niños un número de teléfono para que su padre, esposa de Sofía, contactara y negociara la liberación.
«»Después encontré el resto de la banda con las otras dos mujeres y el bebé. «»Nosotros andamos por dos días en el bosque, sin comida ni agua, sin saber a dónde nos estaban llevando»», recuerda Sofía. Mientras tanto, su marido estaba negociando el rescate. En primer lugar, habían pedido 3 millones de nairas (más de 5 millones de Pesos Chilenos). Después de una semana de negociaciones, acordaron un millón de nairas (algo como 1 millón y 800 mil pesos) por víctima. «»Mi marido y la familia de las otras mujeres salieron tomando dinero emprestado de todos los lados, pero aún no habían conseguido la cantidad. Entonces tuvieron que vender parte de sus tierras y de la cosecha y, el 24 de agosto, llevaron el valor acordado a un lugar de encuentro y nosotros fuimos liberados «», cuenta la cristiana.
Yaha * (20), que fue llevada con su bebé de ocho meses, todavía está traumatizada. Ella dice que la hermana Sofía siempre alentaba a las mujeres más jóvenes a apegarse a Dios. «»Esta experiencia fortaleció mi fe, pues Dios fue fiel a sus promesas. A pesar de tener hambre por más de una semana, todavía tenía leche para amamantar a mi bebé. Incluso durmiendo en el bosque, con tantas picaduras de insectos, mi hijita y yo sobrevivimos y estamos bien. Yo le agradezco a Dios por habernos preservado y, a pesar de haber vendido todo lo que teníamos para pagar el rescate, creo que el Señor abrirá puertas para nosotros»», cuenta la joven madre.
Las dos expresan la gratitud a los cristianos de todo el mundo que oraron por ellas. «»Dios realmente oyó sus oraciones. Ahora estamos libres y en casa con nuestra familia. Muchas gracias «», dice Sofía. Continúe orando por ellas y por todos los cristianos perseguidos en esa región de Nigeria.
El secuestro de las mujeres no fue un incidente aislado
Los testigos afirman que esas muertes y secuestros fueron realizados por los fulanis, extremistas musulmanes, que han atacado a comunidades cristianas en Nigeria. Aunque los factores socioeconómicos también motivan la violencia, los cristianos y los peritos dicen que las motivaciones religiosas no pueden ser ignoradas. Los ataques son parte de un esfuerzo concentrado para islamizar a los cristianos y acabar con aquellos que se nieguen a hacer parte de su visión.
En Tudun Wada, específicamente, los secuestros con solicitud de rescate se han vuelto una práctica común. Ellos ocurren generalmente entre junio y septiembre, en la época de la cosecha. Así, en lugar de cosechar, almacenar y vender sus granos, los agricultores se ven obligados a pagar altos rescates. Para ello, están obligados a vender sus granjas y cosechas, siendo gradualmente removidos de su tierra.
* Nombres modificados por motivos de seguridad.
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